La bomba de concreto ha ayudado a la evolución de los sistemas de construcción de manera considerable, ya que optimiza los procesos de construcción en zonas de difícil alcance además de ofrecer condiciones de secado mucho más favorables para diversos proyectos, sobre todo si se trata de inmuebles que tienen que entregarse en la mayor brevedad posible. Sin embargo, la herramienta como tal no tenía sentido sino contáramos con la materia prima: el concreto. Es por eso que el día de hoy daremos un breve recorrido a través de la historia de este importante material, pues es muy probable que sin él no podríamos contar con las ciudades más conocidas del mundo moderno.

bomba de concreto

El origen etimológico del concreto es complicado, pues en nuestro idioma contamos con dos palabras para llamar a este material. En ese sentido también afecta a otros conceptos relacionados con él, por lo tanto, en algunas ciudades se puede encontrar bomba de concreto o bomba de hormigón. En realidad, para poder seleccionar una palabra dependerá mucho de la zona geográfica en la que nos encontremos.

Eso sí, ambas acepciones comparten raíces latinas que al final vienen significando moldeable o algo a lo que se le da forma. Y es que justamente la consistencia de este material le permite amoldarse en distintas superficies, no sólo uniéndolas de manera superficial, sino también al interior de las mismas. Después del secado, si nuestro concreto es de buena calidad, logrará una resistencia altamente duradera.

La necesidad de generar materiales específicos para la construcción surgió en el momento en que los grupos humanos comenzaron a volverse sedentarios. Los primeros antecedentes del concreto son las mezclas de arcilla, combinados con yeso y cal. Sin embargo, conforme las estructuras se fueron haciendo mucho más complejas se necesitaron crear masas de construcción mucho más uniformes, que no sólo fueran duraderas, sino también lo suficientemente resistentes a los cambios de temperatura.

Dentro de las civilizaciones antiguas, hubo dos grandes titanes dentro de los procesos de construcción: los egipcios con las pirámides, que sin duda significaron trabajo continuo por varios años, pero cuyos materiales elegidos son tan resistentes que podemos contemplarlas aún en pie, de la misma manera que los acueductos romanos. Lo que más sorprende de estas edificaciones son las técnicas de construcción. En la actualidad se pueden emular estas construcciones en un lapso de tiempo tal vez mucho mayor, pues contamos con la  bomba de concreto, pero en esos días no era más que el trabajo disciplinado de constructores que con ingenio y herramientas rudimentarias lograron cumplir su encomienda.

Para la creación del concreto moderno, se tomó como base una mezcla que ya se utilizaba en Grecia, durante su gran florecimiento. Esta mezcla consistía en una muy básica hecha con agua y arena, los griegos añadieron también tejas y ladrillos que eran fabricados con un material extraído de los volcanes.

Este es el primer tipo de hormigón registrado en toda la historia de la humanidad. Sus componentes tan particulares (sobre todo la teja) hizo posible no sólo una resistencia al tiempo o las condiciones climáticas, sino también la textura le daba un terminado muy particular a las fachadas. Gracias a ellos y a la expansión realizada por el Imperio Romano, se pueden contar con estructuras como el Partenón o el Coliseo Romano, que si bien no conservan su estructura, la mayoría de ella se encuentra en buen estado y podemos ser testigos vivos de los mismos.

Sin embargo, al caer el Imperio Romano, el uso de este tipo de hormigón fue decayendo también, quizás porque al tratarse de una etapa de transición y de guerra, no había mucho tiempo y mucho menos hombres que se dedicaran en la construcción. La población descendió considerablemente y hasta que no se logró un equilibrio social que permitiera retomar el ritmo de la vida diaria, fue posible la realización en las técnicas de construcción ya existentes.

Aunque el Renacimiento significó una etapa de florecimiento para la civilización europea, esta seguía realizando sus construcciones con madera. Esto trajo algunos beneficios, sobre todo por la precariedad de los materiales con los que se contaba en ese momento, pero en ciertas circunstancias fueron bastante perjudiciales y de cierta manera, obligó a retomar las mezclas cementantes y el uso de tabiques. Algunos de los grandes sucesos que orillaron a la sociedad europea a replantear sus métodos de construcción: dos incendios monumentales en la ciudad de Londres derrumbaron en su totalidad todas las edificaciones. La razón principal por la que el fuego se propagó de manera tan rápida fue por la madera que se encontraba en todas las casas y establecimientos de la ciudad.

A partir del siglo XIX, diversos especialistas en el rubro comenzaron a labrar el futuro del concreto y de las herramientas para su vaciado, como la bomba de concreto. Sobre todo, en el siglo XX se vivió un gran auge por este material, lo que hace que se encuentre presente en casi todos los lugares en donde un humano habita ya sea como vivienda, trabajo o centro de recreación. Al combinar el concreto y las estructuras metálicas, el hombre ha logrado conquistar tanto la tierra como el cielo, haciendo edificios cada vez más grandes.

bomba de concreto

Pero no sólo resulta eficaz al momento de crear grandes rascacielos sino también para trabajar en terrenos complicados o de difícil acceso, o bien, en diseños muy específicos con ángulos poco usuales. Por ejemplo, el edificio para la Opera en Sídney cuenta con formas muy peculiares y su construcción fue posible gracias a la implementación de estas herramientas.

El concreto ha sido un material que nos ha acompañado durante cada etapa de nuestra historia y desde su forma primigenia nos ha permitido alcanzar metas que parecían imposibles. Estamos seguros de que el futuro nos prepara nuevos retos y sin duda, serán alcanzados gracias a que contamos con las herramientas adecuadas para trabajar.