La gran grúa titán nazi que flota en el canal de Panamá

Panamá es uno de los países centroamericanos con mayor cantidad de turistas y representa un punto muy importante para el comercio y la industria, principalmente por el canal. Y una de las mejores herramientas que se encuentra precisamente cerca del canal, algún día fue una de las máquinas favoritas del régimen nazi.

Esta herramienta es una grúa titán, una grúa marina construida durante la segunda guerra mundial en 1941. Su objetivo inicial fue el de ofrecer asistencia a la gran flota marina con la que contaba el régimen alemán, sobre todo en zonas de combate. Debido a las necesidades para las que se requería esta máquina, su diseño la hizo enorme y con una gran potencia.

Más allá del uso para el que fue creado esta maquinaria, no hay duda que es una invención magnífica que pone de manifiesto la gran capacidad, conocimiento y potencial en ingeniería y tecnología con la que contaba Alemania en esa época. Hoy en día, después de más de siete décadas, esta grúa, un enorme monstruo de la ingeniería de más de 5,000 toneladas de metal y 112 metros de altura, se encuentra en Panamá como un atractivo turístico, pero aún en operación, con funciones que cumplen a cabalidad como en sus primeros días.

La realidad es que esta no fue la única grúa flotante construida por el gobierno nazi. Fueron en total cuatro enormes máquinas las que se construyeron con el mismo diseño y el mismo propósito, pero una vez concluida la guerra, los aliados, de la misma forma en que dividieron el país germano, también dividieron sus riquezas. Una de las máquinas quedó en manos de los Estados Unidos, país que ocupó la máquina durante casi 50 años.

En un inesperado giro del destino, el gobierno norteamericano trasladó esta gran herramienta al canal de Panamá en 1999, en ese entonces dominado por los Estados Unidos. No obstante, meses más tarde, el canal pasó a ser oficialmente de Panamá y con ello la gran grúa titán alemana se quedó en el país canalero. Esta máquina tiene dimensiones tan grandes que no le es posible pasar por debajo del puente de las Américas y con un margen mínimo, de apenas 10 pies, le es posible hacerlo por debajo del puente Centenario.

Una de las extraordinarias características de esta máquina es su duración, su tiempo de vida funcional que ya ha rebasado los 70 años. Algunas de las personas que han tenido el deber (y para algunos, honor) de manejar esta pieza mecánica aseguran que su funcionalidad y calidad son extraordinarias, pues hoy en día difícilmente se encuentra una máquina con las mismas dimensiones y funciones que pueda trabajar tanto tiempo y con tan buenos resultados. En este aspecto la mayoría opina que la ingeniería alemana fue y sigue siendo la mejor.

La mayor parte de la estructura de esta enorme máquina es exactamente la misma del diseño original de 1941, incluso muchas de sus piezas, tableros y mandos aún tienen instrucciones y leyendas en la lengua alemana y en muchas partes se tienen aún tableros de la empresa que la diseñó y desarrolló en la época. Algunas de sus piezas también son las originales, muchas de ellas todavía conservan algunas marcas y grabados de esvásticas y símbolos nazis. Algunos trabajadores que han operado, tripulado, reparado o dado mantenimiento a la máquina aseguran incluso que en ella viven los espíritus de sus primeros operadores y tripulantes.

Todo la historia que rodea a esta herramienta flotante, todo el pasado histórico que la grúa titán representa, las anécdotas, misterios y experiencias que cuentan los tripulantes, la máquina en sí, su diseño, estructura, piezas, la simple visión de esta representa una parte de la historia de la humanidad. Es por esto que algunos consideran a esta pieza de la ingeniería alemana como un museo flotante.

Esta es la grúa más longeva que sigue en funcionamiento hoy en día, sin embargo, lograr que esto sea posible no es tarea fácil y mucho menos barata. Los trabajos de mantenimiento de la máquina tienen un costo de entre uno y dos millones de dólares, mantenimiento que se le da cada dos o tres años, dependiendo de sus condiciones. En la actualidad, a pesar de llevar siete décadas de funcionamiento casi ininterrumpido, de ser la única grúa con capacidad para soportar cargas de 350 toneladas y de desplazar 5,000 toneladas, muchos ya piensan en buscar o construir una nueva máquina para que cumpla con las labores de esta.

Este no es un trabajo sencillo ni barato, se estima que se tendrá que hacer una inversión de entre 50 y 80 millones de dólares, sin considerar el hecho de que nada garantiza que una nueva máquina sea tan funcional y eficiente como la grúa titán.

La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ya ha puesto en marcha un proyecto que consta de dos partes: la primera es diseñar y desarrollar una nueva máquina que sustituya a esta; la segunda consiste en dar mantenimiento y utilizar la grúa solo en los trabajos estrictamente necesarios para que sus funciones se extiendan hasta el año 2025, año en el que se pretende que el reemplazo esté listo.

Una de las grandes interrogantes al respecto es qué sucederá con la máquina alemana. Muchos de los trabajadores y tripulantes de esta herramienta flotante temen que suceda lo mismo que ha pasado con otra maquinaria similar: quedar anclada en algún puerto sin ser utilizada, sin cuidados ni mantenimiento y que, por lo tanto, poco a poco quede en el olvido y a la merced de las inclemencias del tiempo.

Aún faltan casi diez años para conocer el destino de esta grúa, sin embargo no cabe duda que tiene un gran valor histórico, mecánico y en ingeniería, la clara muestra es que muchas grúas que se han diseñado y desarrollado en la actualidad se han basado en el modelo de la gran máquina bávara, de hecho son llamadas grúa tipo titán, a pesar de ser mucho más pequeñas. Sin embargo ninguna será tan potente e imponente como la gran grúa titán alemana.

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